soy una boxeadora
una luchadora por tu amor
años me la pasé en el ring
y no me rendía
no me rendía
no había nada que me haga resignarme a tus besos
no había nada que me convenza para dejar de pelear por tus caricias
luché tanto tanto que mi cuerpo ya está abatido
cansado de mí misma y de los fracasos
y a pesar de que hubo algunos logros
hoy las derrotas se me hacen intolerables
y empiezo a sentir
que ya es momento de tirar la toalla
sábado, 23 de julio de 2011
Caramelo
A veces pienso. Estoy segura. Los seres humanos no tenemos ni un cuarto de conciencia del verdadero efecto que causan nuestras acciones en otros seres humanos. Simples acciones. Indefensas. Inocentes. Un par de palabras quizas. Una tonta mirada. Y puede desatar en el contiguo una explosión de ilusiones o una catarata de agua y sal de los ojos. Por ejemplo, él. Claramente él no tiene idea, no se imagina, no llega a dislumbrar la cantidad de cortocircuitos que recorren mi cuerpo cuando sonríe. Por ejemplo, definitivamente él no tiene idea de lo que le generaron esas palabras en mi cuerpo. De lo que provocó su despedida en mi pecho. Que está a punto caramelo. A punto de explotar. A punto de apretar tan, tan fuerte el nudo y afixiarme hasta la muerte.
Ayer nomás
Ayer nomás te tenía sobre mis piernas
Ayer nomás te sentía traspirar
Y ahora te me vas
De nuevo como siempre
Como aquella vez
Y como aquella vez, yo no puedo hacer nada
Ayer nomás caminabas por mi casa
Y ahora ya ni sé cuando nuestras pupilas se van a volver a cruzar
Ayer nomás te sentía traspirar
Y ahora te me vas
De nuevo como siempre
Como aquella vez
Y como aquella vez, yo no puedo hacer nada
Ayer nomás caminabas por mi casa
Y ahora ya ni sé cuando nuestras pupilas se van a volver a cruzar
viernes, 22 de julio de 2011
Todo está lejos
pero es un modo de decir
en realidad no tengo patrón universal
para medir cercanos y remotos
todo está cerca
pero es un modo de decir
no me atrevo a tocar al contiguo
a pesar de la piel que me reclama
todo está lejos
pero es un modo de decir
en mi mejor historia
ha habido distancias en abundancia
y mi experiencia dice
que lo remoto a veces se aproxima
pero es un modo de decir
en realidad no tengo patrón universal
para medir cercanos y remotos
todo está cerca
pero es un modo de decir
no me atrevo a tocar al contiguo
a pesar de la piel que me reclama
todo está lejos
pero es un modo de decir
en mi mejor historia
ha habido distancias en abundancia
y mi experiencia dice
que lo remoto a veces se aproxima
miércoles, 20 de julio de 2011
la histeria
No intentes no dejarme caer en tu propia trampa
Caigo igual siempre
No falla
Hasta que falle
Y quieras entonces
Dejarme caer.
Caigo igual siempre
No falla
Hasta que falle
Y quieras entonces
Dejarme caer.
Tácticas y estrategias para lo que no tiene nombre
En el entramado de nuestras sonrisas y huidas
Yo nunca quise huir pero tuve que hacerlo
Cuando uno halla la táctica de encantamiento en los cuarteles de la ausencia
Entonces todo se convierte en una verdadera ciencia de la especulación
Cuando uno halla la estrategia en el análisis y la planificación
Se encuentra a uno mismo construyendo planos para cooptar captar capturar a la presa
Cuando uno basa la táctica y la estrategia en el desconocimiento y la incertidumbre
Entonces la codicia incrementa y los comportamientos obsecivos compulsivos resultan intolerables
Finalmente la táctica y la estrategia se vuelven un tanto repetitivas
Y dan claras evidencias de ineficiencia radical
Solo queda entonces intentar hasta el hartazgo
Intentar tanto y hasta volverse a dar contra la pared si es que resulta necesario
O apelar a una decisión más cerebral
Dejando de lado la compulsión irrefrenable que aprieta en medio del pecho
Cuando el propio bien se enfrenta cara a cara con el deseo artesanal e instantáneo
Mirarse así al espejo
No escaparse a sus ojos
Decirse que uno entiende aunque se haga el tonto y distraído
Que el actor es como el mudo y habla con acciones claras que la negación no quiere ver
Y aprender que muchas veces
Es mejor
saber cuándo
retirarse a tiempo
Yo nunca quise huir pero tuve que hacerlo
Cuando uno halla la táctica de encantamiento en los cuarteles de la ausencia
Entonces todo se convierte en una verdadera ciencia de la especulación
Cuando uno halla la estrategia en el análisis y la planificación
Se encuentra a uno mismo construyendo planos para cooptar captar capturar a la presa
Cuando uno basa la táctica y la estrategia en el desconocimiento y la incertidumbre
Entonces la codicia incrementa y los comportamientos obsecivos compulsivos resultan intolerables
Finalmente la táctica y la estrategia se vuelven un tanto repetitivas
Y dan claras evidencias de ineficiencia radical
Solo queda entonces intentar hasta el hartazgo
Intentar tanto y hasta volverse a dar contra la pared si es que resulta necesario
O apelar a una decisión más cerebral
Dejando de lado la compulsión irrefrenable que aprieta en medio del pecho
Cuando el propio bien se enfrenta cara a cara con el deseo artesanal e instantáneo
Mirarse así al espejo
No escaparse a sus ojos
Decirse que uno entiende aunque se haga el tonto y distraído
Que el actor es como el mudo y habla con acciones claras que la negación no quiere ver
Y aprender que muchas veces
Es mejor
saber cuándo
retirarse a tiempo
viernes, 15 de julio de 2011
Poema a la Clase Media
Clase media
medio rica
medio culta
entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande
Desde el medio mira medio mal
a los negritos
a los ricos a los sabios
a los locos
a los pobres
Si escucha a un Hitler
medio le gusta
y si habla un Che
medio también
En el medio de la nada
medio duda
como todo le atrae (a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida) sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan(medio en las sombras)
a veces, solo a veces, se dá cuenta(medio tarde)
que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina
Así, medio rabiosa
se lamenta(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza a entender
ni medio.
medio rica
medio culta
entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande
Desde el medio mira medio mal
a los negritos
a los ricos a los sabios
a los locos
a los pobres
Si escucha a un Hitler
medio le gusta
y si habla un Che
medio también
En el medio de la nada
medio duda
como todo le atrae (a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida) sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan(medio en las sombras)
a veces, solo a veces, se dá cuenta(medio tarde)
que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina
Así, medio rabiosa
se lamenta(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza a entender
ni medio.
miércoles, 13 de julio de 2011
martes, 12 de julio de 2011
Publicado el dia 12 de julio de 2011 en Pagina/12
La Mitad
Fito Paez
Nunca Buenos Aires estuvo menos misteriosa que hoy. Nunca estuvo más lejos de ser esa ciudad deseada por todos. Hoy hecha un estropajo, convertida en una feria de globos que vende libros igual que hamburguesas, la mitad de sus habitantes vuelve a celebrar su fiesta de pequeñas conveniencias. A la mitad de los porteños le gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los porteños le encanta aparentar más que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser. Y lo que esa mitad está siendo o en lo que se está transformando, cada vez con más vehemencia desde hace unas décadas, repugna. Hablo por la aplastante mayoría macrista que se impuso con el límpido voto republicano, que hoy probablemente se esconda bajo algún disfraz progresista, como lo hicieron los que “no votaron a Menem la segunda vez”, por la vergüenza que implica saberse mezquinos.
Aquí la mitad de los porteños prefiere seguir intentando resolver el mundo desde las mesas de los bares, los taxis, atontándose cada vez más con profetas del vacío disfrazados de entretenedores familiares televisivos porque “a la gente le gusta divertirse”, asistir a cualquier evento público a cambio de aparecer en una fotografía en revistas de ¿moda?, sentirse molesto ante cualquier idea ligada a los derechos humanos, casi como si se hablara de “lo que no se puede nombrar” o pasar el día tuiteando estupideces que no le interesan a nadie. Mirar para otro lado si es necesario y afecta los intereses morales y económicos del jefe de la tribu y siempre, siempre hacer caso a lo que mandan Dios y las buenas costumbres.
Da asco la mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo. Es difícil de diagnosticarse algo tan pesado. Pero por el momento no cabe otra. Dícese así: “Repulsión por la mitad de una ciudad que supo ser maravillosa con gente maravillosa”, “efecto de decepción profunda ante la necedad general de una ciudad que supo ser modelo de casa y vanguardia en el mundo entero”, “acceso de risa histérica que aniquila el humor y conduce a la sicosis”, “efecto manicomio”. Siento que el cuerpo celeste de la ciudad se retuerce en arcadas al ver a toda esta jauría de ineptos e incapaces llevar por sus calles una corona de oro, que hoy les corresponde por el voto popular pero que no está hecha a su medida.
No quiero eufemismos.
Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país. Gente con ideas para pocos. Gente egoísta. Gente sin swing. Eso es lo que la mitad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quiere para sí misma.
Fito Paez
Vecino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Fito Paez
Nunca Buenos Aires estuvo menos misteriosa que hoy. Nunca estuvo más lejos de ser esa ciudad deseada por todos. Hoy hecha un estropajo, convertida en una feria de globos que vende libros igual que hamburguesas, la mitad de sus habitantes vuelve a celebrar su fiesta de pequeñas conveniencias. A la mitad de los porteños le gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los porteños le encanta aparentar más que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser. Y lo que esa mitad está siendo o en lo que se está transformando, cada vez con más vehemencia desde hace unas décadas, repugna. Hablo por la aplastante mayoría macrista que se impuso con el límpido voto republicano, que hoy probablemente se esconda bajo algún disfraz progresista, como lo hicieron los que “no votaron a Menem la segunda vez”, por la vergüenza que implica saberse mezquinos.
Aquí la mitad de los porteños prefiere seguir intentando resolver el mundo desde las mesas de los bares, los taxis, atontándose cada vez más con profetas del vacío disfrazados de entretenedores familiares televisivos porque “a la gente le gusta divertirse”, asistir a cualquier evento público a cambio de aparecer en una fotografía en revistas de ¿moda?, sentirse molesto ante cualquier idea ligada a los derechos humanos, casi como si se hablara de “lo que no se puede nombrar” o pasar el día tuiteando estupideces que no le interesan a nadie. Mirar para otro lado si es necesario y afecta los intereses morales y económicos del jefe de la tribu y siempre, siempre hacer caso a lo que mandan Dios y las buenas costumbres.
Da asco la mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo. Es difícil de diagnosticarse algo tan pesado. Pero por el momento no cabe otra. Dícese así: “Repulsión por la mitad de una ciudad que supo ser maravillosa con gente maravillosa”, “efecto de decepción profunda ante la necedad general de una ciudad que supo ser modelo de casa y vanguardia en el mundo entero”, “acceso de risa histérica que aniquila el humor y conduce a la sicosis”, “efecto manicomio”. Siento que el cuerpo celeste de la ciudad se retuerce en arcadas al ver a toda esta jauría de ineptos e incapaces llevar por sus calles una corona de oro, que hoy les corresponde por el voto popular pero que no está hecha a su medida.
No quiero eufemismos.
Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país. Gente con ideas para pocos. Gente egoísta. Gente sin swing. Eso es lo que la mitad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quiere para sí misma.
Fito Paez
Vecino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
domingo, 10 de julio de 2011
pesadilla con globos amarillos
En estas épocas
en este día
con estos polos
con esta gente
con estas urnas tan ardientes
me pido a mi misma
ser:
democrática
tolerante
pluralista
democrática
tolerante.
Y no volverme loca
y ser una buena perdedora
y ser tolerante nuevamente.
Tolerancia Natasha porque te vas a quedar sola.
Somos libres
somos democráticos
y cada uno ejerce su poder ciudadano como se le plazca.
Tolerancia, respeto y paz.
No está bien querer salir a matar a cada uno que piense diferente
aunque sean buenitos y te den la bienvenida a tu ciudad.
en este día
con estos polos
con esta gente
con estas urnas tan ardientes
me pido a mi misma
ser:
democrática
tolerante
pluralista
democrática
tolerante.
Y no volverme loca
y ser una buena perdedora
y ser tolerante nuevamente.
Tolerancia Natasha porque te vas a quedar sola.
Somos libres
somos democráticos
y cada uno ejerce su poder ciudadano como se le plazca.
Tolerancia, respeto y paz.
No está bien querer salir a matar a cada uno que piense diferente
aunque sean buenitos y te den la bienvenida a tu ciudad.
miércoles, 6 de julio de 2011
Río Revuelto
Mirá que me quedan astillas todavía del piso roto de expresión. Mirá que me quedan sonrisas todavía que me guardé y no devolví.
Él que está ahí, del otro lado de las estrellas, está en todo lugar de esa casa. Y en cada rincón se escuchan los huesos que crujen porque nadie se quiere ir. Pero, sin embargo, la puerta se va cerrando poco a poco, dejando la nada adentro, dejandolo todo. Encerrado ahí queda ese todo vivido en el piso que hoy nos están arrancando a las fuerzas de las manos, a las piñas, a las inesperadas, a los no no no no no quiero. Hay un silencio elocuente que rompe el alma en mil pedazos y de mientras, aferrados, abrazados a los recuerdos, intentamos retener torpemente a los mil payasos tomando café, en los rincones de sentimientos, en donde llego a ver narices rojas de otras épocas en donde él estaba y los pisos nos pertenecían.
Y habrá que hacer de tripas corazón, para entender que existe una razón. Y a pesar de todo, siempre seremos aquello que muy bien nos enseñó. Siempre seremos, siempre nos sentiremos como peces en el agua, en el agua de aquel Río Plateado.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)