después de todo
la muerte es sólo un síntoma
de que hubo vida
óyeme oye
muchacho transeúnte
bésame el alma
si no se esfuman
hay que tener cuidado
con los fantasmas
me gustaría
mirar todo de lejos
pero contigo
dame cobijo
con toda la ternura
que te he prestado
la golondrina
de vuelta a su pasado
no encuentra el nido
si me mareo
es porque estoy borracha
de tu mirada
las soledades
esta de mas decirlo
siempre andan solas
cuando diluvia
pienso que esta cayendo
el mar de arriba
quién lo diría
los débiles de veras
nunca se rinden
en todo idilio
una boca hay que besa
y otra es besada
quisiera verte
en vigilia o en sueños
o dondequiera
si el corazón
se aburre de querer
para qué sirve
se despidieron
y en el adiós ya estaba
la bienvenida
como aventura
solo queda arrimarnos
al horizonte
siempre se vuelve
con los viejos amores
o con los nuevos
no se si vengo
tampoco se si voy
ando al garete
desde el espejo
mis ojos no me miran
miran al tiempo
en foto sepia
estabas vos y el tiempo
se fue contigo
la poesía
dice honduras que a veces
la prosa calla
qué buen insomnio
si me desvelo sobre
tu cuerpo único
tu cuidad sigue
con sol y sin jactancia
siempre esperándote
el miedo es ágil
el coraje es pesado
como una roca
y aquí termino
sin hacer sombra a nadie
ni descuidarme.
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