Y ahora me voy. Me voy de este campamento. Ordeno mi equipaje. Armo mi bolsa de dormir, organizo mis remeras y camisas, se las dejo a todos ustedes para que así, parte de mí quede en esta casa. Nunca imaginé que esto iba a llorar así. Nunca imagine que extrañaría estos juegos. Los sábados por la tarde jugaré al poker, para apostar a ver quién baila en que cosa.
Y ahora me voy. Les doy un beso a cada uno y me despido. Prendo mi fogata y les dejo mis recuerdos de veranos descalzos y rubios. Me marcho hacia el futuro, me marcho hacia otra libertad, me marcho con todo lo que me dieron, me marcho con su sueño de juventud, el que no muere en mi adiós.
Y aprendí. Tantas cosas aprendí. Aprendí que las ideas no se caen, ni con bombas ni con balas, y que compartir es hermoso, y que hay que mirar al mundo y criticar para cambiar para estar mejor, y aprendí que juntos es más fácil siempre. Que siempre hay que decir lo que uno piensa si lo desea ¡Que hay que festejar la diferencia! Festejarla con todas las tripas y no tenerle miedo al otro que no piensa como uno. Festejarla, gritarla, decir "yo no pienso igual". Que hay que tenerle miedo a ser iguales. Que hay que cortarla y no exagerar ni ser tan drásticos, que hay que abrazar y entender que cada uno hace lo mejor que puede. Y que educar es la llave, y que educar es la clave, y que educar es el principio. Y no tiene fin. Y que educar tiene un cómo y el cómo es fundamental. Y que educar es para ustedes, que educar es para los chicos, y que educar es para mí. Que educar es amar. Que no se puede educar si no se ama a quienes se educa, que no se puede educar si no se ama educar, que no se puede educar sin amor. Que nada existe sin amor. Que no hay revolución sin amor. No hay lucha sin amor, no hay cambio sin amor, no hay autogestión sin amor, no hay trabajo sin amor, no hay grupo sin amor, no hay juego sin amor. No hay movimiento sin amor. Tampoco hay despedida sin amor.
Y aprendí el amor. Y tuve de pronto un hombre frente a mí. Y sentí cómo el cuerpo se me salía del cuerpo. Y salté barreras. Y aprendí que el miedo se enfrenta, que lo que uno piensa se dice, que ser sincero y natural es la forma de ser, que para trabajar juntos hay que decir lo que se cree sin vergüenza, que todos podemos hacer cualquier cosa si queremos.
Y lloré cuando se fue el amor. Y lloré mucho, porque el amor me enseñó que podía ser yo en este campamento, y no hay que temer a nada, y sentirme libre y soñar este sueño de juventud, está vivida remembranza que añoraré, canto de una esperanza que ambicioné, acariciando su alma.
Y ahora me toca a mí. Uno cumple etapas, Cierra ciclos, Y está bien, porque solo así se crece. La rueda siempre vuelve a empezar. Duelen las despedidas, las decisiones, los cortes. Porque crecer duele, cuando uno siente como se le estiran las piernas y puede caminar cada vez más lejos.
Y ahora me voy de este campamento, les dejo mis remeras y camisas, deposito mis lágrimas en esta fogata, y bajo las luces de las estrellas lloro a mi adiós, mientras festejo lo que se avecina.
Fuerza y valentía dirán ustedes.
Yo les contesto actitud, amor, respeto.
Y ahora me voy.
¿Me voy?
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