martes, 28 de abril de 2015

Vientos

Me acordé días atrás
de nuestros primeros días.
Hace tanto ya
quel corazón se me estrujó como papel mojado.

Me acordé del tiempo:
eso que pasa y pasa aún cuando nosotros dejemos de pasar.
Pensaba en qué tan lejos quedan los instantes
de pronto parece ayer peronó.

Caminé hacia atrás en las horas
hasta llegar y encontar a un niño que nace.
Era la luna llena era, la poesía que nos paría y así:
desparejos y encontra dos.

Remanso

Otra mañana más y el diario escupe en la cara otra noticia amarilla y fría. Otro soldado más que muere y yo sin haberlo besado. Otro poema que se pierde como hoja en el viendo de Luis Alberto, como un botón equivocado. Ya no bailarán más nuestras palabras en la pista de la metáfora. Ya no saldrán de nuestras lenguas, pasando por los labios, como una burbuja que acaricia cada parte y suavemente se baña en baba.
¿Cómo es posible otro soldado mutilado? Ya nunca se podrán encontrar nuestros dientes. Ya no morderán juntos las fotos. ¿Cuánto puede desintegrarse un hombre? ¿Cuánto se vuelve polvo una mujer? ¿Cómo es que no les da pudor? Soldado débil y cobarde.
¿Quién soy yo para juzgar? ¿De dónde sale todo este prejuicio y juicio?
Ya lo dije, otro poema más que se extravía en las colinas. Nada se repite como la primera vez.
Me gusta esto. Me gusta mucho esto de escribir. El poema, sobretodo, es un remanso. Me gusta la palabra. Remanso. Cama paraguaya que se mece mansa sobre un pasto verde muy verde y al fondo el lago de Chascomús que nunca visité y un cielo gris como lluvia pronta.
Remanso. El pecho de otro soldado y el poema. La escritura. Me calma, me ampara, me arropa, me mece en su cuna. La identidad es una pregunta siempre abierta, lejos de la cama paraguaya. La identidad es una pregunta sin punto. Sin embargo podría decir que no se si soy artista, mucho menos actriz. Pero lo que si, poeta.
Entonces soy un remanso. O eso quisiera. Un lago que nunca visité, un cielo con lluvia pronta, un pasto verde muy verde. Una cama que se mece. Y que se reposen en mí los pájaros y los niños, los amantes y los grillos, las hojas de otoño y los soldados, esos que huyen y temen. Porque hay tonta valoración en la lucha a mano sangrante, y matar no es nada heroico. Tampoco morir.  Lo mismo pasa con la locura.
Entonces hablábamos de los soldados que se mueren. De que yo no los besé. Hablábamos de la muerte. Mejor no. Creo que no sabría como salir de ella. Nadie.
No soy la mejor poeta, seguro. Mi cola tampoco es la mejor. Qué bueno. Me alivia. No ser la mejor me libera. Rompo amarras de cola modelo. Dejo de aplastarme tan así.
Quizás la poesía sea esta batalla contra la muerte.
O la vida este remanso, entre la primera nada y la otra última.
                                                                               

jueves, 2 de abril de 2015

Me estoy tirando

¿Vos me decis que esto no es morir?
Beso
Para mi sos hermosa
De pronto me acuerdo: nos estamos muriendo
¿Carrera? ¿Hacia qué o dónde?
Si cuando lleguemos no lo sabremos
Demasiado cortas las piernas
No puedo caminar muy rápido
Cada paso es media baldosa
No te sigo, el ritmo, no te alcanzo
Menos mal
No quiero correr más
Y respirar
Todos estos títulos son metáfora
La cárcel de esta miseria
El infierno dentro de este cuerpo -el peor infierno-
No todas las palabras se encuentran
La discusion es acalorada, angustiante, sangrienta, somnolienta, plena de hastío, plena de amor
Estoy muy cansada y un día va a llegar. No te voy a avisar antes.
Quedarás sorprendentemente estupefacto aún cuando pareciera profesía autocumplida
Tu cuerpo sudado
No hablo de vos
Tercer cuerpo
Hay dedos enrelazados entre nuestras patas
Un Frankestein. Nuestra construcción nuestra
Sonámbula trepo los ladrillos y me tiro hacia el aire
¿Y vos me decis que esto no es morir?
Me estoy tirando
Beso
Para mi sos hermoso
De pronto me acuerdo: nos estamos viviendo
Para cuando me dispares, porfavor, no ensucies la pared
Estamos aquí jugando un poquito
El árbol se pudrió se taló se hizo presente el vacío en medio del bosque que nunca dejaré de ver
Murió de pie como los arboles, como el amor
El cuento de mamá arropándonos
Su beso antes de dormir
Un talle más de zapatillas que a la nena le aprietan y las medias ya le dan calor con olor
La mutación y el florecer de las tetas y los pelos
El descubrimiento del intercambio torpe e incursor de humedad, dientes y lengua con el prójimo
La muerte del prójimo
¿Dónde quedó entonces el beso de mamá antes de dormir, que tanto nos arropaba?
Ya no hay más beso y la noche es otra cosa que no es sueños con ángeles
Crecemos y se va todo y todo viene hasta que no venga nada más
¿Y vos me decís que esto no es vivir?
¿Cómo es que nos estamos viviendo y nos estamos muriendo paralela y sucesivamente?
Me estoy tirando
A la vida
A morir
¿Y vos me decis que esto no es?
Ya es tarde para no querer expandir las pupilas
Ya es tarde para seguir sin atrapar la luna
Fue un largo día
Los chicos jugamos mucho a la pelota
Se apagó la luz, estamos fritos
Nos vamos a dormir