vinieron se fueron hola chau se movieron se quedaron miedo y espanto se confundieron mutuamente se fueron se fueron paso mucho mucho el tiempo muchos desencuentros se hicieron los desconocidos por siglos no hablaron no emitieron sonido cada uno en la suya caminaron caminaron mucho que si que no mucho olvidamos mucha histeria mucha sonrisa muchas palabras y pocos huevos siglos sin hablar sin hablar sin hablar chau chau chau me olvido de vos no te conozco no te conozco me olvido me olvido casi casi lo logro ya ya ya ya te vas de mi mente
y derepente
pum!
se encontraron!
y salieron sus amigos a hacer una fiesta, pitos y maracas, bombos y trompetas.
y este blog esta re contento porque los vio llorar desde el comienzo
y hoy rien y juegan.
domingo, 29 de mayo de 2011
martes, 24 de mayo de 2011
Revolvió
A la orilla de él nada nuevo pasó. Ella amaba su piel y se abrazó, se abrazó. Pero un día nadie sabe qué pasó. Sus alas se quebraron, y algo se quebró. Nadie va a devolver lo que el viento llevó, y a sus pies quería ver un inmenso balcón, una flor en cada zanjón, un mate, un saco y todo lo que jamás volvió.
Caminé por ahí abajo, bajo el sol, me reí, me reí de mi absurda pasión. Y al cruzarme con mi vieja y el zaguán de casa, se me escapó una lágrima de camaleón que a penas y apenas sopló el viento; voló, voló, voló.
Lo que tengas ahí necesito soltar. Tu sonrisa sin fin y mi miedo mortal. Ya lo sé, ya lo sé. No te quiero cansar con mi rumba feliz, con mi herida letal.
Y así fue que pasaron la vida, sin nunca preguntarse nada de nada, ni siquiera que te pasa con esta caricia en la nuca y mi ruego espiritual.
Ahora cada uno vive en su lugar y está bien así. Con su mundo ruin, con su cuerpo audaz. Ahora cada uno está Okey, solo quieren bailar. Ella quiere estar lejos y sabe que a él le importa nada. Un flash, un stop, un encuentro casual. Ella amaba su piel y se abrazó, se abrazó. Hoy no quiere más, no quiere abrazar. Y en el encuentro casual los escombros saldrán del costado del placard.
A la orilla de él nada pasará. Pobre piba, la carne débil, la sangre caliente, y el polvo revolverá, revolverá, volverá.
Caminé por ahí abajo, bajo el sol, me reí, me reí de mi absurda pasión. Y al cruzarme con mi vieja y el zaguán de casa, se me escapó una lágrima de camaleón que a penas y apenas sopló el viento; voló, voló, voló.
Lo que tengas ahí necesito soltar. Tu sonrisa sin fin y mi miedo mortal. Ya lo sé, ya lo sé. No te quiero cansar con mi rumba feliz, con mi herida letal.
Y así fue que pasaron la vida, sin nunca preguntarse nada de nada, ni siquiera que te pasa con esta caricia en la nuca y mi ruego espiritual.
Ahora cada uno vive en su lugar y está bien así. Con su mundo ruin, con su cuerpo audaz. Ahora cada uno está Okey, solo quieren bailar. Ella quiere estar lejos y sabe que a él le importa nada. Un flash, un stop, un encuentro casual. Ella amaba su piel y se abrazó, se abrazó. Hoy no quiere más, no quiere abrazar. Y en el encuentro casual los escombros saldrán del costado del placard.
A la orilla de él nada pasará. Pobre piba, la carne débil, la sangre caliente, y el polvo revolverá, revolverá, volverá.
miércoles, 18 de mayo de 2011
domingo, 15 de mayo de 2011
Marcha por la vida
Me fui al cine
Fui a ver una de terror
Una de terror basada en hechos reales
Una de esas escalofriantes
Me fui por dos semanas al cine
Me fui a ver algo que ya conocía pero a conocerlo más
Me fui a que me interpele la historia, como siempre
Pero esta historia nos interpela más a todos nosotros que a cualquiera de por ahí
Vi la pelicula y me involucré
Vi la pelicula sin sentirme ajena, sino más bien sintiendome bien parte
Vi la pelicula y me identifiqué tanto que lloré de miedo
Y en un momento
En el medio de los bosques de Lupujoba
Me di cuenta de que la película no era película
Que los actores no eran actores
Que no había ni filmadores, ni directores, ni productores, ni asistentes, ni maquillaje, ni escenografía, ni vestuario, ni propagandas, ni guiones, ni autores, ni cine, ni sala, ni butacas, ni película, ni ficción
Y noté, de pronto, que había atravezado la pantalla
Que no veía los árboles, sino que estaba rodeada de ellos
Noté, de pronto, que la película de terror se había materializado
Que el terror era efectivamente real
Todo fue real
Los árboles, el bosque, las fosas, los muertos, los asesinos, los llantos, la maquinaria de la muerte, la sistematización, las vías, los vagones, el alabre de púa, las barracas, los piyama a rayas, los miles de zapatos ahora sin dueños, las miles de valijas y cacerolas, las cámaras de gas, los hornos crematorios, la humillación, el despojo, la deshumanización, el genocidio, los hijos de puta.
Ya no era una más de las miles de películas del tema
No era ni "La lista de Schindler", ni "El pianista", ni "Escape en Sobibor"
Era sentirlo ahora con todos los sentidos
Con el tacto tembloroso, con la vista empañada, con el oído sordo del silencio, con el gusto amargo, con el olfato repugnante
Sentirlo con esa bronca impotente, ese odio, ese asco, ese dolor, ese terror, esa incredulidad
Sentir esa insuperable piel de gallina, esa emoción, esa esperanza eterna
Cuando marchamos por la vida sobre aquellas vías, rodeados de alabres de púa, cubiertos por la bandera azul y blanca, cantando el "Atikva" en el medio de Auschwitz-Birkenau.
Porque no pudieron, porque todavía estamos
Y tomá, que les recontra, hijos re mil de puta.
Fui a ver una de terror
Una de terror basada en hechos reales
Una de esas escalofriantes
Me fui por dos semanas al cine
Me fui a ver algo que ya conocía pero a conocerlo más
Me fui a que me interpele la historia, como siempre
Pero esta historia nos interpela más a todos nosotros que a cualquiera de por ahí
Vi la pelicula y me involucré
Vi la pelicula sin sentirme ajena, sino más bien sintiendome bien parte
Vi la pelicula y me identifiqué tanto que lloré de miedo
Y en un momento
En el medio de los bosques de Lupujoba
Me di cuenta de que la película no era película
Que los actores no eran actores
Que no había ni filmadores, ni directores, ni productores, ni asistentes, ni maquillaje, ni escenografía, ni vestuario, ni propagandas, ni guiones, ni autores, ni cine, ni sala, ni butacas, ni película, ni ficción
Y noté, de pronto, que había atravezado la pantalla
Que no veía los árboles, sino que estaba rodeada de ellos
Noté, de pronto, que la película de terror se había materializado
Que el terror era efectivamente real
Todo fue real
Los árboles, el bosque, las fosas, los muertos, los asesinos, los llantos, la maquinaria de la muerte, la sistematización, las vías, los vagones, el alabre de púa, las barracas, los piyama a rayas, los miles de zapatos ahora sin dueños, las miles de valijas y cacerolas, las cámaras de gas, los hornos crematorios, la humillación, el despojo, la deshumanización, el genocidio, los hijos de puta.
Ya no era una más de las miles de películas del tema
No era ni "La lista de Schindler", ni "El pianista", ni "Escape en Sobibor"
Era sentirlo ahora con todos los sentidos
Con el tacto tembloroso, con la vista empañada, con el oído sordo del silencio, con el gusto amargo, con el olfato repugnante
Sentirlo con esa bronca impotente, ese odio, ese asco, ese dolor, ese terror, esa incredulidad
Sentir esa insuperable piel de gallina, esa emoción, esa esperanza eterna
Cuando marchamos por la vida sobre aquellas vías, rodeados de alabres de púa, cubiertos por la bandera azul y blanca, cantando el "Atikva" en el medio de Auschwitz-Birkenau.
Porque no pudieron, porque todavía estamos
Y tomá, que les recontra, hijos re mil de puta.
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