viernes, 18 de noviembre de 2011

Se acabó la infancia,

hace rato ya.
Hoy se acabó otra cosa.
Hace un ratito nomás.
Yo quiero, quiero, quiero, quiero. Como al chocolate del quisco que mamá no me quiere comprar. Quiero, quiero, quiero, encaprichada. Quiero quedarme, quiero un poquitito más. No, no, no, mamá no me quiero ir!
Se acabó la infancia.
¿Quién me pone los puntos finales? ¿Quién determina cuándo cierro o abro yo la etapa? ¿Quién? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Quién me pone ahora este punto final? ¿Quién me está arrancando de los pelos? ¿Por qué? ¿Quién quiere aquí ser grande? ¿Quién quiere ser independiente? ¿Quién quiere crecer? ¿Para qué? ¿Dónde estás, maldito? Sos vos, impiadoso tiempo. Yo te entiendo, te entiendo. Es tu rol, tu trabajo, tu pasatiempo. Pero olvídate de mí por un momento.
Me vuelvo como un viento eterno, que siempre rondara por esos pasillos en los recreos.
Se acabó la infancia y los caprichitos quedaron atrás.
¿Quién pone estos puntos finales? Tan inútiles, tan ineficaces.
Quiero, quiero, quiero, me quiero quedar.
No, mamá porfavor, un ratito más. No me quiero ir. Me quiero quedar.
Dame un chupetín y volvamos al carnaval.
¿Quién pone los puntos finales?
Hoy se acabó la secundaria. Hace un ratito nomás.
Duele crecer. Me duelen las piernas que se me estiran. Me duele la boca que grita.
¿Dónde estás, maldito? Algún día te voy a atrapar.
Y te voy a asesinar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario