Probablemente ni siquiera sepas que te escribo desde los cien grados centígrados, o que ya tengo hijos con vos. Que nos casamos y que tenemos una casa hermosa. Probablemente tampoco sepas que me dijiste que me amabas. Que lloraste por mí cuando te dije que eras mi hombre ideal y vos quisiste darme amor.
Mi cabeza funciona a mil por hora y vos y yo ya somos abuelos.
Veo tus fotos y me derrito desde el esófago hasta la pelvis. Desde la pelvis hasta el meñique. Desde el meñique hasta el dedo gordo del pie. Tengo síntomas sorpresivos y no debe ser casual.
Probablemente ni siquiera sepas que te escribo, ahora que nuestros caminos se bifurcan por los destinos. Es una lástima no verte más por los pinos cuando en mi panza florecía la mariposa. Me faltó después mi sonrisa cuando te veía hacer trucos de pingüinos caminando sobre la historia.
Si te quiero no te asustes. Sólo es porque me hacías bien, cuando tu abrazo ocupaba todo el más allá, y eso no es poca cosa para no extrañar.
Veo tus fotos y me derrito desde el esófago hasta la pelvis. Desde la pelvis hasta el meñique. Desde el meñique hasta el dedo gordo del pie. Tengo síntomas sorpresivos y no debe ser casual.
Probablemente ni siquiera sepas que te escribo, ahora que nuestros caminos se bifurcan por los destinos. Es una lástima no verte más por los pinos cuando en mi panza florecía la mariposa. Me faltó después mi sonrisa cuando te veía hacer trucos de pingüinos caminando sobre la historia.
Si te quiero no te asustes. Sólo es porque me hacías bien, cuando tu abrazo ocupaba todo el más allá, y eso no es poca cosa para no extrañar.
Nos faltó todo lo demás.
Me da mucha pena la realidad.
Mi cabeza me contó que la hubiésemos pasado genial.
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