-"Abrime la puerta, te prometo que no te voy a robar mucho tiempo."
Entró así, en su último argumento e intento, rogando que ella le de unas horas sin peros en ese corazón en caparazón.
Pisó el umbral empapado por el llanto de alguna luna.
Sabrás lo que dicen, cuando la luna es llena todo se ve más brillante, los viejos se transforman en yaguares, las mujercitas muestran sus curvas, los hombrelobo salen a la lluvia y la tierra tiembla su pesar.
-"Perdoname si te descoloco, necesito mostrarte esto ahora. Creo que se me van a escapar los gritos del cuerpo."
Y en tan solo unos segundos la alfombra quemó y la sangre corría como maratonista africano.
Empapado de lluvia llena, salió volando por la ventana, como mariposa tímida y secreta. Como mariposa que sube a la luna redonda de queso y canela.
Dueña de casa a ojos abiertos. Cambia el paisaje de la cornisa y ya no puede jugar de distraída, ni tampoco de tonta.
Aunque quiera, ya no puede hacerse la tonta.
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