Sube. Se para en la madera y al frente. Mira. Es para ellos. Todo esto es para ellos. Tiene solo un momento. Un instante. Una oportunidad. Esa. Para convencerlos. A todo o nada. De vida o muerte. Camina sobre la cuerda floja todo el tiempo. No sabe nunca qué va a decir ni cómo lo va a decir. Solo le queda tirarse al abismo y ver qué pasa. Cómo resuelve. Cómo reacciona. Su cuerpo y el mundo. Su cuerpo es lo único. Solo le queda confiar. Confiar.
De vida o muerte. De vida o muerte. Ese instante y la muerte. Un solo momento. Una sola chance de convencerlos. El único. Lo que pase será hito. Para bien. Para mal. Un instante se juega la vida entera.
Sube. Se para en la madera y al frente. Mira. Es para ellos. Todo esto es para ellos. Solo un momento. Una oportunidad. Esa. Para convencerlos. A todo o nada. De vida o muerte.
Y mañana será igual. Como un soldado. Se juega la vida. Todos los días. Todos esos momentos. Únicos. A todo o nada. No hay gris. De vida o muerte.
Y cuando me dí cuenta, que el teatro era eso. De vida o muerte cada instante. A todo o nada y para ellos. Entendí lo que hacía falta. Hay solo una cosa por hacer: tomar la decisión. La decisión de tomar coraje. Solo una cosa por hacer. Hay que decidirse a tener valor. A jugarse la vida cada vez. A arriesgarse a morir. A caminar por la cuerda floja. A saltar. A confiar. A vivir.
Como la vida.
Estoy en desacuerdo: Puede ser que sea un solo momento, puede ser que con solo ese momento puedas convencerlos, puede ser que que para convencerlos en solo un momento tengas que estar decidida... Pero no tenés que estar decidida a arriesgarte a morir, ni todo es para ellos, de lo que tenés que convencerlos es que estas disfrutando lo que haces, que te hace feliz y, lejos de la muerte, que podrías hacerlo feliz por el resto de tu vida.
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