sábado, 9 de marzo de 2013

El As en la Manga II

Hola, de nuevo. Hace mucho que no te escribía. Sin embargo, te aclaré la última vez, aquella no iba a ser la última. Y así lo fue. Hoy nos volvemos a encontrar por estas vueltas de la vida que, para ser sinceros, siempre sentimos que nos iban a unir otra vez. Estos últimos meses no fueron fáciles, pero con vos a mi lado, los días tenían casi gusto a chocolate.
Supiste -y cómo- darme herramientas, paraguas, espadas y escudos, para enfrentar al monstruo. Con tus mañas y artimañas, tu maquillaje grotesco, tus pelos oscuros, tu billuterí de cabaret, tu dignidad impenetrable, tu pedido de amor, tus inventos, tus miedos, tus anhelos, tus admiraciones, tu dolor, tu soledad, tus vergüenzas, tus decepciones; aprendí a quererte como quien quiere al paraíso que nunca tocará.
Y yo quiero llegar, amiga. Yo quiero llegar, no al paraíso, pero sí a ese lugar. Quizás me ayudaste, o quizás no. Quizás me hiciste quedar como una maleducada ridícula frente a los señores. No importa. Yo te quiero. Mucho te quiero. Y desde siempre.
Qué lindo fue atravesar este pantano de tu mano. Qué lindo fue. Qué lindo volverte a ver.
Y ahora soy lo que soy, quiero lo que quiero y estoy donde estoy, porque un día llegaste vos a mi casa como dueña del mundo, aplastante tu presencia, y me dijiste "si querés actuar, actuá", y me empezaste a hablar sobre una Finlandia extraña, sobre un reloj, una traición y una tal Meche, y ahí fue. Me quedé boquiabierta y pensé humilde y temerosamente: "quiero escribir en el agua", "quiero ser actriz".
Vos me pariste actriz, Eli. Vos me pariste y ahora, con vos, me hecho a volar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario