domingo, 30 de agosto de 2015

Mis insoportables vísceras

Te leí te leí te leí te leí te leí el barco te leí la cuidad te leí el remo te leí la conversación te leí todo.
Asumo: este es nuestro idioma.
¿Algún día se acabarán las olas?
El mar nos mueve indefectiblemente
No tengo palabras
Solo sonidos
Agua
Un desague torrencial
Dentro de mis deseos insatisfechos: quisiera compartir estos día de sol contigo
Pero te leí
¿Cómo no lo hice antes?
Quisiera que te vuelvas a subir también
Quisiera abrazarte
No tengo muchas más palabras
Ya no puedo conversar
Estoy sola y encallada atascada en una piedra
No quisiera esto
Creo que hay otras maneras
Yo creo, pero con eso no se si basta
Tal vez descansar y luego retomar camino
O tal vez tirarnos juntos en la orilla bajo una palmera
Tal vez no haya porqué estar en un mar sinuoso
Tal vez podríamos
               la siguiente temporada
                                               -quién dice-
 ir hacia la montaña
Despertarnos juntos
No poder despertarnos sin amar
Tal vez tan solo otro intento
Tal vez bajó la marea
Tal vez estemos distintos
Y desde otro lado nos sentemos como animales nuevos en esta orilla de Guatemala
¿Cuánto tiempo?
El tiempo pasa como agua como río
Como movimientos tremendos
Como inercia
No queremos nada que nos haga mal
Yo acá hoy me desangro
Me descoso
Me desarmo como legos en terremoto
Mis latidos son como una pasa de uva
Un desague asfixiante
Un grito mudo
Ya no se
Y ya sabés
No escribo ficción
No escribo novelas ni cuentos
Yo escribo poemas como vísceras
Como una carta de marzo
Como eso, ya sabés
Yo no se hacer analogías.

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