No hay que exagerar tampoco el viejo pesimismo. Hay que aprender a veces a decir ya fue. Flaca, no siempre se puede uno ahorgarse en un vaso de nostalgias. Es crusial no dramatizar tampoco el pesimismo actual, el nuevo y el más peligroso. El desconocido. Ese que amenaza cualquier tipo de buen humor rutinario. Que lo aniquila. Y no se sabe como tratar. Como consolar.
Flaca, estaría bueno ver la otra cara de la vida. Un optimismo lindo y real. REAL. Sobretodo hay que tratar de que sea real. Así como para poder vivir muchos más momentos de felicidad con simplemente lo que uno tiene y nada más. A no intentar sacar agua de las rocas.
Pero no hay que exagerar tampoco este nuevo optimismo. Que peligra la amenaza de volar muy alto y no poder bajar a pisar la tierra descalzo.
A no exagerar nada
Que un poco más allá puedo ver
la mierda de una guerra.
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