jueves, 15 de julio de 2010

Oportuno e Ineludible-.

Es hora de volver a mí. a mi centro. hace tiempo que yo no estaba en el centro de mi misma. hace tiempo que no veia. hace tiempo que no pasaba tiempo lindo. hace tiempo que no tenia la mente tan despejada. y me asusta esta reacción ante semejante acontecimiento. me asusta este optimismo inesperado y precoz. me asusta, pero lo acepto. y lo acepto porque me hace bien. porque no me importa ya si esta bien o mal. las cosas no están ni mal ni bien. las cosas hacen o no bien. y a mí esto me hace bien. y ojo, no, no es ceguera esto. no es olvidarme de lo malo y seguir y tapar mis heridas. no, no. hoy esto no es así. ceguera era lo de antes. o por lo menos así lo veo yo, así lo veo hoy. no significa que antes estaba sin ver y ahora sí, y ahora ya me quité la venda para siempre. la venda siempre puede volver. pero aprendí que ya no importa el futuro ni las planificaciones paso por paso, ni controlar todo tanto. cada paso que daba, cada comentario, cada expresión. buscar señales está bien. buscar obsecionadamente señales está mal. no poder pensar en otra cosa está pésimo. y sacarte de tu eje y poner esa búsqueda, esas especulaciones y esa captura en el centro, está horrible pésimamente mal nefasto e inaceptable. que nada ni nadie te quite tu centro. porque después de todo uno queda medio fuera de uno mismo. viendo desde otro lado, vaya a saber uno desde dónde, todo lo que pasa en tu vida. planificandola, especulando, contando cada paso, analizando cada comentario, cada minima estupidez. a ver si desiframos el acertijo, a ver si capturamos a la presa. pero no. la vida y el amor no son objetos. no son poseciones.
esa situación, y todos acordamos en esto, era insostenible, insoportable, inaguantable. nadie me soportaba, y sobre todo, ni yo misma lo hacía.
la verguenza te caga la vida, pero la obseción también. y hay que aprender a no ser tan dependiente. a no ser tan calculador y a quererse más. y quererse no implica sólo el acto en sí de amar. implica darse momentos felices. y yo te voy a entender si me decís que en toda esta mierda nunca los vas a encontrar, que cómo ser feliz con lo que pasa a tu alrededor. te voy a entender porque hace horas yo pensé seguro igual. pero ahora, con esta especie de revelación momentánea que tengo comprendo que a veces lo que duele ciega. ciega y abarca toda grieta. pero ahora yo no quiero jactarme de optimista y de sabelo todo. mañana puedo volver al pesimismo y al vaso de agua. pero quiero aprovechar mi momento. son tantas las cosas que uno puede descubrir fuera de la angustia. fuera de pensar tanto, de hacerse tanto, tanto la cabeza. y sobre todo yo, que soy una persona que piensa y piensa y piensa, de más. pienso luego existo. pero hoy te digo: existo luego pienso. vivo, luego pienso. toco la guitarra, luego pienso. canto, luego pienso. grito bien fuerte, luego pienso. escribo lo que primero siento, luego pienso. miro al sol, luego pienso. disfruto, luego pienso. rio, luego pienso.
decime una cosa: ¿hace cuanto que no pasas tiempo, de verdad, con los que de verdad te hacen bien? pero no digo pasar simplemente tiempo. digo disfrutar de ese tiempo. y no digo solo disfrutar del momento. digo disfrutar de esa gente. de tenerla, de abrazarla. tan hermosa, tan preciada.
y te lo pregunto porque yo hace mucho que no la valoro de verdad. quizá todo esto me hizo dar cuenta de lo fuera de todo lo mío que estaba. de no poder pensar en otra cosa. es como si me hubiera ido de mi vida. como si me hubiera olvidado de vivirla. como si solo la hubiera estado pensando, calculado, analizando, protestando, enojándome, midiendo cada paso a dar, planeando cómo capturar a la presa. qué presa ni presa, que poseción idiota. que para qué mierda tanta planificación si todo te cambia de un segundo a otro, y esa obseción insegura para desifrar lo indesifrable ya se terminó. ya se reveló el final del cuento. el misterio terminó, y hoy puedo ver todo lo que antes no. es increible el tiempo que tengo para mi misma. y no es soledad. no es que este solitaria. no. no me importa. me gusta este tiempo para mí. lo necesitaba. está buenísimo disfrutar al fin del tiempo con uno, y no solo con uno sino haciendo las cosas que a uno le hacen bien y no solo eso. estar con gente hermosa, que hoy sí podés tener la vista limpia para amarlas. y poder valerse por uno mismo, sin depender tanto del deseo compulsivo y caprichoso. ni del futuro. ni de la cabeza. ni siquiera del corazón. y vivir. vivir. que de eso se trata al fin y al cabo. vivir. porque todo termina en algún momento. y no quiero ver como me pasé la vida pensando, angustiandome y exagerando. que al fin y al cabo todo pasa y quedan los buenos momentos. esos que se viven, que te sorprenden, te agarran desprevenida. esos que por sobretodas las cosas no tienen planificación alguna. por eso digo que no tiene sentido vivir planificándose una vida feliz. ahora lo entiendo. no hay que planificar ningún futuro, todo es impredecible y la única forma de que llegue ese futuro es viviendo. y viviendo los momentos. y qué mierda me importa a mi el futuro. si yo quiero un mundo feliz hoy. y puedo ver cómo es posible en realidad pasar momentos felices. puedo volver a mí. pude hacerlo, y espero que tarde mucho para volver atrás-
obvio que habrán angustias, pérdidas y nostalgias. pero no quiero dejar que me ciegen la vida, que me saquen de mi centro, que me hagan perder demasiado tiempo.
si algo se aprende de todo esto, es que a veces está buenísimo un golpe de horno y entender que ya no se puede sacar más agua de la roca. entender que se acabó esa ilusión hoy es muy, muy bueno. hoy me devuelve a mi tierra.
y si esto no es crecer, decime vos qué es.
y mis amigas no van a creer cómo es que tuve este momento de optimismo, y quizá ni yo me reconozca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario