jueves, 30 de diciembre de 2010

30 de diciembre

Ya estamos transitando los atardeceres del calendario, y siempre tuve la impresión de que el 30 de diciembre era una advertencia de esto. Una llamada de atención que nos dice que bueno, que mañana ya termina esta mierda o estos 365 dias bellos dependiendo de la experiencia personal. el 30 de este mes es el fin de mes pero con un día más de changuí. Esa palabra me la dijiste vos un día. Me la dijiste vos por primera vez. Y me acuerdo muy bien el contexto. Vos y yo y países en el medio proyectando un futuro del cual, por razones que ahora no vienen al caso y cambios que para qué ahora remover el polvo, vos te escapaste. Y yo sigo como vos, porque somos iguales querramos o no, escapandome. De mis miedos y de mis fantasmas. Y ya que hablamos de fantasmas, ¿como andan estos de aquí dentro? ¿están cómodos por allí? Una vez leí que tenía que alimentarlos, que tenía que hablarles y no se qué cosa más. Igual, claro, estamos fuera de contexto, estoy segura que ese parrafo tenía un sentido. Es más, creo que está entre mis papeles. Lo leí en enero. Fa! El tiempo voraz. Efecto fugaz. Me angustia. Nunca estube tan angustiada en un fin de año. Y ni siquiera que sufra despedirme del 2010 porque tampoco es que fue un año de la puta madre. Pero nosé. Se ve que como siempre, me cuesta cerrar etapas y que ahora me detengo más a pensarlo y repensarlo porque estoy sola. Sola y bien acompañada pero a la distancia. Son de esas situaciones que uno no maneja y derrepente la encuentran a una diambulando sin objetivo al rededor de la mesa del comedor.
Sin embargo, estoy segura que esto que comienza lo recibo con más esperanza que el anterior. Aunque el anterior me dio muchas sorpresas. Y bueno, inesperados hay siempre. Pero eso sí, no voy a vivir en el pasado esta vez.
Tengo la sensación de que este año corrió porque ni siquiera noté que pasó. Hasta mas o menos septiembre, yo tuve la sensación  de seguir en un 2009 casi hecatómbico. Esperaba, supongo, que muchas cosas que se quedaron allí vuelvan por arte de magia para ahora sí poder estar bien en una totalidad de mí. Siempre deseé eso.
La noche de anteayer escuché que alguien le decía a otro alguien algo así como que si vamos a esperar que este todo bien para brindar por algo, entonces nos vamos a morir sin poder haber festejado nada, ni las cosas más mínimas que sí salieron bien.
Este año crecí. Me lo dijo hoy mi psicóloga.
Pero yo ya me había dado cuenta de eso mucho antes de hoy.
Entonces parece que este año que termina no se vino tan sin nada y lleno de ayer. Parece que pasó y, como el 2009, dejó huellas.
Pero estas, a diferencia de las otras, son casi imperceptibles constructivas menos catastróficas.

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