viernes, 28 de enero de 2011

Para el vendedor de humo, de su fiel clienta.

hola, ¿cómo está usted, señor vendedor de humo? ya sé que dije que tenía que dejar de escribirle, y si es que se lo está preguntando en este momento, sí, sí me llegaron sus cartas que decían que no lo moleste más. lo que sucede es que usted no deja de pasar por mi calle, por mi casa, por mi puerta. y siempre pasa y pasa y grita y no para de gritar y me despierta en medio de la noche con sus cánticos anunciandose. que está pasando por la cuadra y a ver si alguien quiere comprarle a usted su sallet de humo. si bien yo comprendo que es su trabajo, que no puede vivir si no es por eso, le pido, por enésima vez, que no pase más por mi dulce morada. verá usted, no es que a mi me desagrada su humo, nada más lejano a eso, lo que sucede es que no tengo más dinero para pagarle ya que, como sabrá muy bien, su producto se consume con sorprendente rapidez y de un momento a otro el placer se acaba. por ende uno tiene que volver a invertir en él rápidamente. es por ello que luego de consumirlo y consumirlo asumí que si yo seguía invirtiendo mi dinero en su venta me iba a quedar sin pan para comer. sin dinero, sin casa, sin comida, sin remedios, sin nada. por eso, le pido no pase por mi casa a altas horas de la noche o a penas cae el sol y llega el atardecer solitario. lo que pasa es que me desvelan sus ofertas y sus pasos por mi vereda a la luz de la luna, me despierta de mis sueños su hermosura. es que es un humo tan precioso, tan cariñoso y compañero, que creo que me estoy volviendo algo adicta a él, irresistible a él, innegable a él, y usted se imaginará el daño que me está provocando. mi médico ya me lo explicó y advirtió varias veces, el humo no debe convertirse en su único alimento diario, el humo no es alimento, el humo es humo, el humo no es real, el humo es casi un invento, el humo es efímero, el humo no es algo tangible, el humo es solo un momento y después chau, se va, se va, se fue.
pero en fin, esa sería más que nada mi más sincera petición, por enésima vez, si no es mucho pedir. agradecería su reconsideración del asunto, sobretodo teniendo en cuenta que a lo largo de todo este tiempo que fui su clienta preferida nos hemos tomado un cariño, un afecto, una desencontrada y tremenda atracción y una amistad bastante particular e intensa.
quizas de esta forma, apelando a la memoria emotiva, usted pueda reflexionar un poco (confío mucho en su inteligencia y capacidad de análisis) , deje de ser tan egoísta y pare de pasar en la mitad de la noche inesperada, por mi puerta, con cara de inocente, a venderme humo. y del más lindo.
sin más,
            me despido atte.
                                               La Señorita Amante Amistad

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