-Convénzase, abuelo- dijo Gustavo-. Los partidos tradicionales están en vías de descomposición ¿Dónde está Batlle, Saravia, Brum, Herrera? Todos bajo tierra. Allí también están sus respectivos idearios: bajo tierra. Sobre tierra están en cambio César, Nardone, Rodríguez Larreta. O sea, por su orden: antisemitismo, caza de brujas, menosprecio a las masas. Las cosas que se dicen Nardone y Berro por radio y prensa, las que antes se dijeron César y Luis; esto es descomposición. Los grandes partidos ni siquiera tienen coherencia interior y la gente se está dando cuenta. No van a votar eternamente a esos hombres. A lo mejor un día les ponen una bomba.
- No me hagas reír- dijo el Viejo- ¿A quién van a poner bombas ustedes, lactantes, nenes de mamá, marxistas de ojito?
- ¿Y sus famosos Hijos de Padres Demócratas? ¿Eh, abuelo? ¿Son menos lactantes, menos nenes de mamá, menos capitalistas de ojito?
- Pero, Gustavo, no me lo vengas a decir a mí. Son tan tarados como ustedes. O más. Yo los uso porque me sirven. Y además no me cuestan un solo peso. Hay quien corre con los gastos. El problema no es que ustedes sean de izquierda y ellos de derecha. El problema es que unos y otros pertenecen a una generación debilucha, novelera, frívola, habituada solamente a repetir frases hechas, incapaz de pensar por su cuenta.
- ¿Y en su diario, abuelo, usted no repite frases hechas? ¿Piensa acaso por su cuenta?
- Pienso por mi cuenta cuando decido repetir frases hechas. La diferencia está en que mi diario es negocio y lo de ustedes quiere ser principios, moral, política, etcétera, etcétera. Ustedes coleccionan signos exteriores de rebelión, como otros coleccionan botellitas o cajas de fósforos. Creen que la revolución es andar sin corbata.
- Y para usted, abuelo, ¿qué es la revolución?
- Gustavo, no me busques la boca. Bien sabés que me hago pichí en la revolución
- ¿Y en la democracia?
- En la democracia me hago caca, pero me sirve para ganar plata y entonces soy Demócrata con todas las mayúsculas que quieras. Esa es la gran afinidad, que vos nunca podrás comprender, entre los Estados Unidos y este servidor. A ellos tampoco les importa la democracia, a ellos también les interesa el negocio. Democracia les significa buena propaganda y hacen tanto ruido con ella, incluso frente a Cuba, que nadie se acuerda de cómo alimentan a Stroessner y a Somoza, dos de los míos.
- Ah.
- Para los norteamericanos la democracia es eso: dejar que su país y todo el mundo vote y pase el week-end leyendo tiras cómicas, dejar que todo el mundo (menos los negros, que están en penitencia) se sienta ciudadano, y por otro lado aprovechar al máximo el trabajo pichincha del chusmaje latinoamericano. Para mí, en cambio, la democracia es esto: escirbir todos los días un editorial de ejemplar madurez y correción política, y telefonearle en seguida al Jefe de Policía para que les dé garrote a mis obreritos en huelga. Yo no tengo dudas. Ya que me tocó nacer en un país de mierda, yo le correspondo. Lo uso para mí, eso es todo. Tu bisabuelo hablaba de Patria, tu padre habla de Nacionalismo, vos hablás de Revolución. Yo te hablo de mí, botija. Pero te aseguro que conozco bastante más de mi tema que ustedes del suyo ¿Qué somos colonia? Claro que sí. Afortunadamente. Pero, decime un poco, ¿quién quiere ser independiente? A ver esas bombitas, por favor. Te juro que no me asustan.Una cosa te digo. Es más probable que algún día un obrero al que yo despida o insulte, porque me gusta insultarlos, vaya rumiando hasta su casa, rumie allí otro poco mientras toma su mate, compre luego un revólver, vuelva hasta la fábrica y me pegue un tiro; es más probable que eso ocurra algún día y no que suceda algo tan descartable y tan insólito como que tus izquierdistas de café se pongan de acurdo, armen al fin el rompecabezas de sus escrúpulos y matices, y decidan ponerme una bomba en el Impala. Para matar a un tipo hay que despertarse cornudo, o tener huevos, o estar borracho. Y ustedes toman cocacola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario