domingo, 14 de noviembre de 2010

El tema con los blogs es que inevitablemente existe la censura. O por lo menos así lo veo yo. Censura personal. Autocensura, a eso me refiero. No me estoy refieriendo, por supuesto, a la censura que ejercen los monopolios hijos de puta de los medios de comunicación. Yo hablo de la peor censura. De la autoopresión. De la represión hacia uno mismo. De unos de mis más grandes temas a tratar con mi terapeuta.
Pero la cuestión va mucho más allá de un tema individual y personal que yo ya veré como soluciono. Hablo de una cosa más de todos y de lógica pura. Si uno sabe que el blog está en medio de internet, que lo puede leer quien se le cante el culo, que lo publicaste en algun lugar una vez, o que recordás que justo lo comentaste cuando él estaba escuchando, o que de vez en cuando entra esta persona que mejor que no lea ciertas cosas, o que lo ven gentuza que no merece leer ni un poco tu escencia más sensible en letras. Entonces, por deducción pura, existe una autocensura inevitable. O por lo menos así lo veo yo.
Y yo lo veo así, porque hoy, quiero escribir algo, que no pienso escribir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario