miércoles, 16 de diciembre de 2015

Las palabras son unas prostitutas

Luna de papel y esta muerte que está de moda
Todavía te escucho decir algunas cosas
¿Cuánto dura una hora?
Un río infinito o interminable
Amaga con secarse pero rebalsa
Trae con el desagüe mugre estancada
Vidrios hierros escarcha oxidada nieve negra
Impacto
Las palabras son unas prostitutas
o el amor antes de que me olvide
crea monstruos

El tiempo huye y el barrio de Almagro llora mi infancia
Son imágenes de verano y una sola inundación
Está mi tía y juntas nos bañamos en acrílico
Está la casa vieja y desde el balcón enrejado se ve
a la vuelta de la esquina:
La murga de febrero
El mural de Perón y Evita
Una peluquería
Una escuela
Un barcito pingüino
Nos arrasa entonces una condena al vacío lleno de vacío
Al vacío que llenaré con exceso llenaré con exceso el vacío de los tiempos
Este mundo un laberinto y esta duda que es casi metódica

¡Qué suerte tan inconstante!
Estoy llegando tarde
Siempre llego tarde
-Miráme, ahora que es tarde, porque después siempre es tarde-
Sueño incluso que llego tarde
Sueño que no llego
¿Qué te puedo decir ya?
Nada.
Siempre te amé incluso cuando no te amaba
Pensé que todo estaba en silencio hasta que se hizo el silencio
                                                                                     de la voz alta y la voz alta del silencio
Una luz cruda y cinco de diez metros de fracaso son testigos de mí
Sean testigos de mí
De este punto y aparte y de este punto final.

Miráme
Miráme que me saboreo con tu mirada nueva de chocolate derretido en esos labios y lengua
Miráme desvanecer
Miráme que es casi un orgasmo
Miráme cómo mi cuerpo se desvanece se descompensa

Lo que quiero decir escapa al lenguaje
es decir digo que amo los poemas que brotan
A veces miro y veo: un viejo ciervo con pena vieja
Amo los poemas que brotan como brotes de soja
Como flores
Como la sangre y esa risa nueva

Este remanso cómodo y absorbente que es la celebración de la nostalgia
envejece
también cuando te encontrás tomando un café solo en un bar
también cuando el primer amor te dice adiós para siempre
también cuando te dicen que estás grande para hacer tonterías
también allí se envejece
Y la ternura demora demasiado en regresar
Entonces, se aloja en este cuerpo hastiado, pasito a pasito,
un odio inédito y arrasador por el mundo y esta suerte
¡tan inconstante!
A saber: no es la verdad lo que cuenta sino la falta

Miráme
          en este orgasmo te abrazo en el arte casi perdido de no hacer nada
Entre tu generación y la mía han pasado tantas canciones
Los sentidos se han caído como las hojas del otoño y
si no queda más remedio
los barrenderos barren las palabras perforadas por balas perdidas
Dios nos libre y nos guarde de la angustia de la permanente desintegración
El amor antes de que me olvide.
Esta complicación por un caño roto y el número del plomero que no existe
vale la-pena
la
pena
Insisto con la pena

Luna de papel y la muerte que está acá cerca baila
Luna nueva como chocolate de caramelos
Que se derrita en tu boca libre
Tres de diez metros de fracaso son testigos de mí -cada vez falta menos-
¿Cuánto durará?

domingo, 22 de noviembre de 2015

Se me parte el corazón. Trataré de no alojarme en la melancolía, porque si pienso que todo pasado es mejor, me acerco a mi enemigo, el retrógrado conservador, que hoy ganó la batalla. Pero no la guerra. No la guerra.

Lloro por vos, Argentina: hoy es tu día de derrota. Para quienes te abrazamos con el alma, a vos, a tu historia y a todo tu pueblo de tierra: hoy es tu día de derrota. Saludamos al vencedor porque, ante todo, la democracia; pero jamás le daremos la mano amistosa y hermana. Estos años fueron una tregua. Una primavera que ahora, consigue hospedaje en nuestro umbral de la melancolía, con su esquina rota a su lado. Ah! Pero nadie podrá quitarnos -aún aunque nos arranquen (casi) todas las flores- este tiempo precioso que fuimos dichosos de vivir. Se avecinan tiempos difíciles. Podría decirte que la última en arrodillarse es la esperanza, pero no. Ya sabemos cómo son las cosas, querida tierra mía: hay quienes nunca cederán su pan y su casa a los desarropados del mundo. Y no nos basta con que pidan y prometan por educación, seguridad, fin de la pobreza y demás. Porque sabemos, la educación, la seguridad y el fin de la pobreza, bueno, no es igual allí que acá.
Bienvenida derrota, fue una hermosa primavera de logros. Hoy volvemos a lo mismo de siempre, aunque hay margaritas que no nos quitaran ni de la memoria ni del alma ni de la patria ni de esta tierra amada, este pueblo querido que, dios quiera, hoy no vuelva a estar ultrajado desahuciado y sin abrigo. Cuando la marioneta la manejan aquellos que festejan en cócteles de mercado, nuestro espacio público tiembla de miedo. Es la misma piedra con la que tropezamos. La misma indignación.
Ahora solo nos queda esperar a que, por lo menos, esta vez no te bajen tanto tanto los pantalones. Que no te pongan otra vez rodilla al suelo, que no te ultrajen tan así, que no te engañen diciéndote que te están haciendo el amor, mientras te violan deshilachándose el telar hermanado; que no te vendan como fruta pasada, que no te desprecien así, tanto tanto tanto.
Porque a pesar de que no se den cuenta, así como nunca se vuelve al primer amor, nada se repite como la primera vez. Aquí esta tregua primaveral cosechó campos abrazados en un lazo inseparable a la tierra. No somos los de antes. No podemos serlo.
Algo tendrán que haber aprendido, algo tendrán que haber comprendido. No se puede caer otra vez tan tonta y cruelmente en el mismo pozo ciego. No todos caen. Quizás no sea cuestión de aprender nada.
Temo por tu gente. Por las noches oiré los llantos de tus desamparados, ahogados, desabrigados, hambrientos, envueltos en tierra y desolación. Violentos por haber sido violentados.
Sin embargo, claro, te quiero te quiero que por todo y a pesar de todo, mi amor, yo quiero vivir en vos.


lunes, 28 de septiembre de 2015

Mamá no me comas, yo no soy tu cena.

En la escuela me habían enseñado que cuando dolía la panza, el oído, la garganta o lo que sea, había que, luego de advertirle al maestro, salir del aula atravezando ese umbral de la puerta que divide la libertad de las cadenas. Y luego de respirar aire fresco de pasillo, descender por las escaleras eternas y gigantescas, para llegar al patio. Desierto de marmol blanco y caminarlo hasta el fondo en donde mujeres de caderas prominentes, vestidas de blanco y cofias, te mirarán con caras maternales y hambrientas, como lobas deseantes de devorar a sus cachorros tiernos y carnosos. Y una vez alcanzado el destino, pedir el tan ansiado elíxir que curará el mal que aqueja. Un te hirbiendo y dulce hasta el empalago, que quemará lenguas mas curará todo todito malestar.

Una patada en la boca del estómago recibí después de las palabras que mi maestro pronunció hacia mis ojos. Sus consonantes impactaron de tal modo en mi abdomen que destruyeron mis tripas.
Ahora solo puedo tomar té.
O por lo menos eso me dijeron en la escuela. Que vaya a pedirme un té a la cocina.

¿Un té? ¿Me está curando sus palabras con un té, profesor? Humildemente quisiera saber porqué me escupió de esa forma esta catarata de vómito que me encontró casualmente bocabierta y, como si fuera un intercambio de fluidos, su ácido ingresó directamente y sin escalas a mi boca. Siento como si fuera ahora como es que atravieza mis labios, pudre mis dientes y, luego de que mi lengua saboree su dulce sabor a desayuno de tostadas y café, se deja caer -usted y sus sentencias-  como agua que revalsa del dique, quemando mi garganta. La quemó tanto que tuve que salir del aula, atravezar el umbral, bajar las escaleras, patinar el desierto de mármol, dejarme devorar por las madres. Recibí entonces, mi té: caliente como mi garganta. Su dulzura no alcanza ni consuela. El agua sucia solo incendia más aún, allí donde creo que es imposible. Me vuelvo laba volcánica.

Entonces sucedió: me fui en sangre. Es tan solo todo lo que pude hacer y pido perdón si fue un invierno en primavera. Contenía un río de sangre en las venas y estallé. Su té, profesor, no pudo colmar mis rutas vacías. La sangre es roja. Su agua sucia.
Me fui en sangre. Me exploté en agua. Me pregunto porqué calló y cuántas cosas dirá su silencio. Será que siempre es demasiado tarde. La toma de conciencia de algo conlleva consigo ese algo que ya pasó. El presente es opaco frente a este pasado transparente.

Ahora me voy de su clase. Ya tocó el timbre. Espero tener buen viaje en el placer hacia mi remanso en donde jamás a nadie se le ocurre vomitar patadas en el estómago, ni destruir víseras, ni quemar gargantas, ni ofrecer tés de agua sucia para curar la sequía sengrienta de esta explosión hidráulica.

viernes, 25 de septiembre de 2015

La vida en movimiento percibida a los cuatro años y medio.

Yo: Juli, quedate sentada y no bailes si te duele mucho.
Alumna: Nati, ¿sabes porque me duelen los tobillos y las rodillas?
Yo: No... ¿Por qué? ¿Te lastimaste?
Alumna: ¡No! ¡Porque estoy creciendo! ¡De verdad!

sábado, 12 de septiembre de 2015

Un animal grotesco

Vieja sabiduría escondida entre los pliegues de la tierra
Mujer enigma
El deseo es una pregunta cuya respuesta no existe
a pesar de su desnudez
No solo somos enigmáticos para nuestros extraños
Sino también
para nosotros mismos
Un poema o metáfora indescifrable
Al eludir la mirada ajena: ¿nos estaremos eludiendo a nosotros mismos?
¿Será lo mismo?
No tengo siquiera mesa en donde ofrecer mi nada
Donde más duele
el pasado es un animal grotesco
La celebración y ya no nos reímos como antes
¿Porqué ya no nos reímos como antes?
Un animal que ya no me detendrá los relojes
Está enojado
O lo estoy yo
con un pasado animal que tormenta las primaveras
las esquinas
las roturas en el cemento blanco en los vértices zócalos
Sácalos
Nada de lo que digas va a sacarlo de este desierto
Y en la sala de esperas esperó a llorar y empezó
Lo advirtió y quien avisa no traiciona
Por un momento se olvidó
Todo lo que toca se le esfuma y entonces mató
La diferencia no es una receta simple
Escribimos y perdemos el rostro
Como los actores que tanto odio y me poseen sin permiso intempestivamente
Somos otros
y allí donde somos otros somos más nosotros que nunca
Déjenos en paz cuando se trata de escribir
La lenta aceptación de la derrota
Me senté en la arena y toda la tristeza del mundo cayó sobre mi cuero cabelludo
Como el sol de enero cuando quema la cúpula de nosotros mismos
La sobra de su lado más oscuro
Una nada en desintegración
Una tormenta de qué
Un huracán pasa y pasó
Después me fui con el corazón agotado y me preguntándome
cuánto de lo que vivimos se lo lleva también el verano
Un frío polar se vuelve puente de todos mis presentes
Y el pasado nuevamente y para siempre
un animal grotesco
Tarde o temprano
toda foto
es una foto de muerte.

domingo, 30 de agosto de 2015

Mis insoportables vísceras

Te leí te leí te leí te leí te leí el barco te leí la cuidad te leí el remo te leí la conversación te leí todo.
Asumo: este es nuestro idioma.
¿Algún día se acabarán las olas?
El mar nos mueve indefectiblemente
No tengo palabras
Solo sonidos
Agua
Un desague torrencial
Dentro de mis deseos insatisfechos: quisiera compartir estos día de sol contigo
Pero te leí
¿Cómo no lo hice antes?
Quisiera que te vuelvas a subir también
Quisiera abrazarte
No tengo muchas más palabras
Ya no puedo conversar
Estoy sola y encallada atascada en una piedra
No quisiera esto
Creo que hay otras maneras
Yo creo, pero con eso no se si basta
Tal vez descansar y luego retomar camino
O tal vez tirarnos juntos en la orilla bajo una palmera
Tal vez no haya porqué estar en un mar sinuoso
Tal vez podríamos
               la siguiente temporada
                                               -quién dice-
 ir hacia la montaña
Despertarnos juntos
No poder despertarnos sin amar
Tal vez tan solo otro intento
Tal vez bajó la marea
Tal vez estemos distintos
Y desde otro lado nos sentemos como animales nuevos en esta orilla de Guatemala
¿Cuánto tiempo?
El tiempo pasa como agua como río
Como movimientos tremendos
Como inercia
No queremos nada que nos haga mal
Yo acá hoy me desangro
Me descoso
Me desarmo como legos en terremoto
Mis latidos son como una pasa de uva
Un desague asfixiante
Un grito mudo
Ya no se
Y ya sabés
No escribo ficción
No escribo novelas ni cuentos
Yo escribo poemas como vísceras
Como una carta de marzo
Como eso, ya sabés
Yo no se hacer analogías.

jueves, 20 de agosto de 2015

Ningún poema podría explicar mejor cómo se vive aquí dentro
que este profundo y elocuente
silencio
Cuando en las plazas públicas estén inscriptas mis producciones de esta temporada
Qué gran vómito de ácido al aire libre.
¿Qué van a pensar de mi los pajaritos?

miércoles, 15 de julio de 2015

Estoy escribiendo algo muy bueno para algo muy bueno
Pero como todavía no lo terminé
no lo dejo salir a pasear por la calle
Este silencio es tan solo
la antesala de un parto

-resaca de un poema de otro tiempo al que no quiero volver, entonces lo vomito y lo expulso-

El centro del entusiasmo
¿Dónde está? Lo busco.

El amor libre llora bárbaro
El que es posesivo ama mal
El que suelta ama bien

Yo soy la posibilidad de mi
Me paro acá a hablar de lo que no se que soy
Solo para que después de todo les cuente qué elegí
Yo eligiendo quién soy cada segundo

El tiempo
Contenido en su libertad

La escarcha gana terreno
Se me ocurrió que no se

Si fuesemos los niños perdidos que sentimos ser la pasaríamos mejor

Alguien dijo que te perdí
Pero se que no es así, solo que entre tanto lío no te encuentro
Te compré más alimento pero se que no hace falta
Que la gente te da pan y que las flores te dan agua

El océano me revuelve sin preguntarme nada
¿Algún día se van a terminar las olas?
Todavia no se sabe de qué color van a ser mis ojos

El tal cual que precede a la risa
Ya no nos reímos como antes

El filo de lo que es cierto
Cada vez que tengo una certeza me duele
Porque se que voy a tener que soltarla

¿Porqué no nos reímos como antes?

Poesía oral:
Lo escribí sobre mi cronograma anual
Poesía vomitada sobre mi calendario

El tetris de los relojes arruinado, tinta sobre tinta
Arropado por metáforas
Ya no descifro si a las 14 o a las 15 tenía terapeuta
Ya está.
Terminó el tiempo aburrido
Cierro las planillas, las carpetas, las anotaciones
Ahora sí: tiempo con tiempo
Ahora sí: ¿qué se supone que haga con todo este vacío?
¿con esta hoja en blanco
con esta libertad de hacer?
No creo que sepa bien cómo manejarme en estas circunstancias
Cada vacación me lo recuerda
Deseo profundamente estos tiempos hasta que llegan
y no se qué hacer con ellos

Quizás no hay que hacer nada.

Tal vez pueda ir hasta tu casa
y comentarte que estamos abrazados todavía
Que juntos crecemos, juntos nos descubrimos (al otro y a uno mismo), juntos buscamos
El tiempo hace y deshace mientras tanto

O encontrarme con amigos
O con los abuelos
O con migo
misma
en el tiempo
en lo que pasó y en lo que pasa.

martes, 28 de abril de 2015

Vientos

Me acordé días atrás
de nuestros primeros días.
Hace tanto ya
quel corazón se me estrujó como papel mojado.

Me acordé del tiempo:
eso que pasa y pasa aún cuando nosotros dejemos de pasar.
Pensaba en qué tan lejos quedan los instantes
de pronto parece ayer peronó.

Caminé hacia atrás en las horas
hasta llegar y encontar a un niño que nace.
Era la luna llena era, la poesía que nos paría y así:
desparejos y encontra dos.

Remanso

Otra mañana más y el diario escupe en la cara otra noticia amarilla y fría. Otro soldado más que muere y yo sin haberlo besado. Otro poema que se pierde como hoja en el viendo de Luis Alberto, como un botón equivocado. Ya no bailarán más nuestras palabras en la pista de la metáfora. Ya no saldrán de nuestras lenguas, pasando por los labios, como una burbuja que acaricia cada parte y suavemente se baña en baba.
¿Cómo es posible otro soldado mutilado? Ya nunca se podrán encontrar nuestros dientes. Ya no morderán juntos las fotos. ¿Cuánto puede desintegrarse un hombre? ¿Cuánto se vuelve polvo una mujer? ¿Cómo es que no les da pudor? Soldado débil y cobarde.
¿Quién soy yo para juzgar? ¿De dónde sale todo este prejuicio y juicio?
Ya lo dije, otro poema más que se extravía en las colinas. Nada se repite como la primera vez.
Me gusta esto. Me gusta mucho esto de escribir. El poema, sobretodo, es un remanso. Me gusta la palabra. Remanso. Cama paraguaya que se mece mansa sobre un pasto verde muy verde y al fondo el lago de Chascomús que nunca visité y un cielo gris como lluvia pronta.
Remanso. El pecho de otro soldado y el poema. La escritura. Me calma, me ampara, me arropa, me mece en su cuna. La identidad es una pregunta siempre abierta, lejos de la cama paraguaya. La identidad es una pregunta sin punto. Sin embargo podría decir que no se si soy artista, mucho menos actriz. Pero lo que si, poeta.
Entonces soy un remanso. O eso quisiera. Un lago que nunca visité, un cielo con lluvia pronta, un pasto verde muy verde. Una cama que se mece. Y que se reposen en mí los pájaros y los niños, los amantes y los grillos, las hojas de otoño y los soldados, esos que huyen y temen. Porque hay tonta valoración en la lucha a mano sangrante, y matar no es nada heroico. Tampoco morir.  Lo mismo pasa con la locura.
Entonces hablábamos de los soldados que se mueren. De que yo no los besé. Hablábamos de la muerte. Mejor no. Creo que no sabría como salir de ella. Nadie.
No soy la mejor poeta, seguro. Mi cola tampoco es la mejor. Qué bueno. Me alivia. No ser la mejor me libera. Rompo amarras de cola modelo. Dejo de aplastarme tan así.
Quizás la poesía sea esta batalla contra la muerte.
O la vida este remanso, entre la primera nada y la otra última.
                                                                               

jueves, 2 de abril de 2015

Me estoy tirando

¿Vos me decis que esto no es morir?
Beso
Para mi sos hermosa
De pronto me acuerdo: nos estamos muriendo
¿Carrera? ¿Hacia qué o dónde?
Si cuando lleguemos no lo sabremos
Demasiado cortas las piernas
No puedo caminar muy rápido
Cada paso es media baldosa
No te sigo, el ritmo, no te alcanzo
Menos mal
No quiero correr más
Y respirar
Todos estos títulos son metáfora
La cárcel de esta miseria
El infierno dentro de este cuerpo -el peor infierno-
No todas las palabras se encuentran
La discusion es acalorada, angustiante, sangrienta, somnolienta, plena de hastío, plena de amor
Estoy muy cansada y un día va a llegar. No te voy a avisar antes.
Quedarás sorprendentemente estupefacto aún cuando pareciera profesía autocumplida
Tu cuerpo sudado
No hablo de vos
Tercer cuerpo
Hay dedos enrelazados entre nuestras patas
Un Frankestein. Nuestra construcción nuestra
Sonámbula trepo los ladrillos y me tiro hacia el aire
¿Y vos me decis que esto no es morir?
Me estoy tirando
Beso
Para mi sos hermoso
De pronto me acuerdo: nos estamos viviendo
Para cuando me dispares, porfavor, no ensucies la pared
Estamos aquí jugando un poquito
El árbol se pudrió se taló se hizo presente el vacío en medio del bosque que nunca dejaré de ver
Murió de pie como los arboles, como el amor
El cuento de mamá arropándonos
Su beso antes de dormir
Un talle más de zapatillas que a la nena le aprietan y las medias ya le dan calor con olor
La mutación y el florecer de las tetas y los pelos
El descubrimiento del intercambio torpe e incursor de humedad, dientes y lengua con el prójimo
La muerte del prójimo
¿Dónde quedó entonces el beso de mamá antes de dormir, que tanto nos arropaba?
Ya no hay más beso y la noche es otra cosa que no es sueños con ángeles
Crecemos y se va todo y todo viene hasta que no venga nada más
¿Y vos me decís que esto no es vivir?
¿Cómo es que nos estamos viviendo y nos estamos muriendo paralela y sucesivamente?
Me estoy tirando
A la vida
A morir
¿Y vos me decis que esto no es?
Ya es tarde para no querer expandir las pupilas
Ya es tarde para seguir sin atrapar la luna
Fue un largo día
Los chicos jugamos mucho a la pelota
Se apagó la luz, estamos fritos
Nos vamos a dormir

sábado, 14 de marzo de 2015

Colchón de algodones

Cuando yo era chica las personas no se morían jóvenes
Cuando yo era chica las personas que sí morían eran los viejos muy viejos
Cuando yo nací cinco bisabuelos me acobijaron en sus brazos
                                                                                   me esperaron con peluches tejidos e historia

La muerte era lejana, extraña e inevitable
La vida, con obligación de muerte, tenía su punto terminal muy lejos en el camino

Cuando yo era chica los niños no morían
Los jóvenes tampoco
Mucho menos los papás mucho menos las mamás
Cuando yo era chica un hermano vivía para siempre
Y hasta una misma era imortal

La muerte obligada por vida
La vida obliga a muerte
Este juego finito e intolerable ni siquiera era esboso de angustia

Cuando yo era chica los únicos que morían eran los abuelos de chicos y chicas de más de treinta
Hasta que cumplí quince
Y entonces acepté que un abuelo de una chica de quince también podía morir
Cuando yo era adolescente, entonces, los abuelos eran los únicos amenazados por la muerte
Entonces, nosotros, bajo setenta no moríamos. Por ahora.

¿Cúando fue que nos empezamos a salir del juego tan temprano en la mañana?

Cuando yo era chica no se morían los hermanos
Cuando yo era chica no se morían los papás ni las mamás
Cuando yo era chica no se morían los tíos ni las tías
No se morían los amigos, ni los amigos de mis hermanas

¿Cómo no temer a aquella mujer celosa que viene de sopetón anunciando el fin de fiesta?
¿Quién fue el cretino que la ha invitado tan temprano?
¿Quién le abrió la puerta antes del brindis y la torta?

Cuando yo era chica la muerte existía tan solo como una lejana posibilidad
Tan lejana que llenaba de sinsentido su tan sola contemplación
Cuando yo era chica en mi mundo no había muertes
Yo tampoco moría
No hablaba yo de inmortalidad
Hablaba de una desconocida tan lejana que solo llegaría junto al fin del mundo

Ahora, claro,
qué diferente el mundo
qué ingenuidad tierna y alegre

Ahora la muerte no tiene horario de llegada
Aparece o desaparece donde y cuando quiere sin supervisión
Ahora los bebés mueren, chicos y chicas mueren, los papás, las mamás, los hermanos, los amigos de mis hermanas, los tíos, las tías, y claro, los abuelos y abuelas.
Quien crece con bisabuelos es afortunado de más
Ahora hasta yo muero

Cuando sea que quiera la maldita
Donde sea que desee la muerte

Cuando yo nací cinco bisabuelos me acobijaron en sus brazos
                                                                                   me esperaron con peluches tejidos e historia
El mundo, mientras tanto, no era tan así.

martes, 3 de marzo de 2015

porque gracias a vos he descubierto
(dirás que ya era hora
                                 y con razón)
que el amor es una bahía linda y generosa
que se ilumina y se oscurece
      según venga la vida

una bahía donde los barcos
       llegan y se van

llegan con pájaros y augurios
y se van con sirenas y nubarrones
una bahía linda y generosa
donde los barcos llegan
                              y se van

pero vos
por favor
               no te vayas.

sábado, 28 de febrero de 2015

El Amor.

¿El amor me llena o me vacía? El amor me llena, me completa, me expande, me engorda. El otro se convierte justo en el alimento necesario para mi crecimiento. Pero entonces, ¿es el otro una propiedad, un objeto? ¿Dónde queda el otro? O peor: ¿queda un otro? Es que si el amor tiene que ver conmigo, ¿importa quién es el otro? ¿O importa que encaje justo en lo que yo necesito que sea el otro? ¿Entonces no se transforma el amor en una relación conmigo mismo? ¿No puede ser solo una distracción, una anestesia para olvidar que, pase lo que pase, igual nos vamos a morir? Estar buscando siempre algo que se nos escapa. O peor, saber que aunque no haya nada, no podemos dejar de buscar.
La visión optimista del amor nos dice que el amor trae la felicidad. Amor idealizado que se nos presenta como punto de llegada. Tiñe de felicidad toda la existencia ¿Son el amor y la felicidad puntos de llegada definitivos?
El amor tiene su origen en el dolor: el nacimiento de Afrodita. Cronos, hijo de Gea, le corta los testículos a su padre, Urano, y de la sangre y semen desparramados por el mar, nace Afrodita.
La felicidad se alcanza en la medida en que nada nos perturbe. Lo que más nos perturba es todo lo que nos genere dependencia ¿No se vuelve así el amor una fuente de perturbación permanente? Cuando amamos queremos que este estado dure para siempre. El problema es que nada es infinito. El amor duele porque lo concebimos pleno y sin embargo, nunca cierra.
El dios Eros se relaciona con ese estado de enamoramiento apasionado. Estado que modifica nuestra percepción sobre todas las cosas. Eros es estar flechado. Cupido es Eros. Pero, ¿se puede esta así eternamente? ¿Es esta forma de amor algo que puede perdurar? Amamos lo que nos falta y cuando lo encontramos lo queremos para siempre. Pero una vez que alcanzamos el amor, ¿dejamos de desear? El amor es el intento permanente de completarnos. Alcanzar esa plenitud a través del otro es completarse a uno mismo. Pero, una vez que alcanzamos la plenitud, ¿que sucede el día después?
La gran tragedia de Eros: un amor que cuando alcanza un punto de expresión máximo luego, se derrumba. Un deseo que nunca puede colmarse. El amor de Eros es un amor sin el otro, porque ama en función de un faltante. De lo que a mi me falta. La búsqueda en virtud de un modelo ideal que yo me hago a partir de mis propias necesidades. Pretendo que el otro encaje en lo que yo necesito. No me abro a otro. Casi como si el otro debiera tener justo la forma que tiene ese vacío de mi carencia. Pero lamentablemente, el otro nunca es lo que uno pretende. Nunca encaja. Con lo cual se producen dos consecuencias: o el otro deja de ser el otro para encajar en mi modelo. O el otro no encaja y no hay vínculo posible.
Simone Weil explica que el humano por naturaleza busca permanentemente expandirse, desplegar su ser, ejercer su poder. Lo humano se impone, se instala, acapara, va por todo.
¿Y si el amor es una renuncia? ¿Una retirada? Amor como ágape: amor que no cosifica. Amor desde la desapropiación y el desapego. Amor con el que no se gana, sino que se pierde, se da, se entrega. "Solo serás amado el día que puedas mostrarte débil sin que el otro lo aproveche para mostrar su fuerza". El amor muestra su debilidad y sin embargo yo no invado, no aprovecho. Me resisto a ejercer mi máximo poder. Me retiro para que el otro sea. Hay una prioridad en el otro, pero sobre todo hay una pérdida del yo. El otro no es una posesión, sino que se desposee a la pareja. Un amor que va en contra de nuestra naturaleza, y por eso tiene algo de excepcional, de extraordinario, de locura. Un amor por fuera de la lógica del intercambio.
El amor excede toda lógica, porque el amor es exceso. 
El amor, un imposible que solo siendo imposible toma sentido, porque cuando ello es posible, nunca cierra ¿Pero no es todo amor un acto de apertura? 
Entre lo posible y lo imposible, el amor es esa conciencia partida que se pierde en el encuentro con el otro. Un otro que me saca de mi mismo y me antecede. Retirarme para que el otro sea. Sin estrategias, sin utilidad.

Vómito.

Mis yemas agonizan y las letras dicen tantos silencios como incertidumbres
La cuerda de cáñamo enroscada y enredada en un nudo
tan grande que baila al rededor de mi muñeca
Mis manos, pobres manitos pequeñas
Tanto como lo estrujado de mi pecho
Lo niña que no soy
Ya no.
No es justa la condena pasada
No lo es.
No es lo mismo la eutanasia que el homicidio
No nos mates, por favor
Todavía hay tiempo tanto tiempo
Y cuando aprieta tanto tanto en la faringe
Me quedo sin aire, mi apetito en huelga, y el sueño que no encuentra consuelo
Cuando aprieta tan así
Mis dedos escriben poemas frustrados

sábado, 3 de enero de 2015

Regresar

No hay rincón en esta habitación que no te haga regresar
Mi cama ya no es sólo mía
Mi guitarra te pertenece ya
Los cuentos de mi biblioteca son de tu autoría

Fui a tus playas por el día
Y allí me quedé estos años
Fuiste lamiendo mis heridas
Fui dandote un remanso

Me acuné en tu pecho
Tu pulso fue mi melodía
Di vuelta el cassette al lado B
Vi tu esquina escondida

En estos días de sopor
De tedio, vacío y génesis
El sol de enero pega más fuerte e ilumia el cajón de los recuerdos

Podríamos estar tirados sobre el pasto
Debajo de un cielo enorme y estrellado
Hablando de cuándo había sido la última vez que habíamos visto así al universo
Cerca nuestro podría estar respirando una fogata de corazón melancólico
Podríamos estar construyendo los castillos de esa amada utopía poética

Pero el tiempo pasó
Pasa
Está pasando -nos-
Crecemos, nos hacemos más viejos sin dejar de ser jóvenes

¿Y qué es lo que nos queda a los jóvenes?
Si cada presente es pasado y cada pasado anhelado
¿Cuánto se acumulará en el cajón?
¿Tendrá una capacidad máxima el archivero de nostalgias?

No hay rincón en esta habitación que no te haga regresar
No hay deseo que no haga regresarnos a esa, nuestra casa

Hoy, que estás lejos, mas no distante
Hoy, que me voy más lejos aún, mas no para siempre
Te abrazo fuerte fuerte fuertísimo para llevarme tu corazón pegado al mío
En este viaje momentáneo y transatlántico

En unas semanas, volveré y volverás
Como si esta temporada de no vernos nos haya traído nuevos paisajes en las pupilas
Se que vas a quererme sin preguntas
Se que voy a quererte sin respuestas

Mas el pasado, los recuerdos, la fogata, el pasto verdísimo y el cielo galáctico
Ellos tienen una sola respuesta:
Hay fuego, hay pasto, hay cielo
Pero lo que no hay - ya lo sabemos-
Es regreso

No hay rincón en esta habitación que no te haga regresar
Mi cama ya no es sólo mía
Mi guitarra te pertenece ya
Los cuentos de mi biblioteca son de tu autoría

Fui a tus playas por el día
Y allí me quedé estos años
Fuiste lamiendo mis heridas
Fui dandote un remanso

Preguntas al amanecer el año

¿Qué mide los ciclos? ¿Qué mide el tiempo?
¿Porqué los años duran 365 dias? ¿Porque los dias duran 24hs?
Fin de año. Año nuevo.
Génesis.
Otra vez.
Hay algo que hoy comienza y estamos en silencio
No hay bullicio todavía
No hay enriedos
Estamos sobre la linea de inicio
La incertidubre a la vista
La infinidad de posibilidades genera angustia
Pero a la vez
A la vez estamos libres
Las mochilas las llenamos las cargamos las paseamos
Cambiamos de equipaje
Estamos mejor, estamos más amigos de nosotros mismos
Nos abrazamos porque eso es lo que aprendimos
Estamos paradas en otro lugar
En la vereda contigua, pero no la misma
La duda no nos deja
Aunque si nos deja en paz
Nos da respiros
Está a nuestro lado invitándonos a pensarnos
Está a nuestro lado sin cuchillos ni martillos
¿Qué mide el tiempo?