lunes, 27 de septiembre de 2010

; el que no se escondió se embroma

me gustan los ;
lo tenía que decir.
y se por qué
supongo que porque no son tan determinantes, ni drásticos, ni duros, ni tajantes, ni matadores de ilusiones, ni de continuidades. no cierran ni puertas ni ventanas. sino que entrecierran todas. dejan una pequeña posibilidad para que la cosa sigua. es como un recreito y después sigo. un stop para desacanzar. un momento de relax para que la oración no sea tan estresante. me encantan porque le dan un ritmo especial. casi como el de la coma pero mejor. me gusta también porque nos evitan las mayúsculas y esas cosas elitistas dentro de las letras. que una es más grande que otra y así. aparte, ahorran errores de olvidos, aunque ya a esta altura, ya no me olvido las mayúsculas. quizás sea un resentimiento de mi niña interior.
tambien me gustan porque no termina nada. porque todo puede continuar. porque da lugar a la esperanza. a la segunda posibilidad de corregir el error ortográfico. a ver si se puede volver a tratar de ver si podemos volver y ser los mismos.
pero sobre todo me encantan porque son indecisos. son defectuosos, histéricos, inseguros. creo que me gustan mas bien porque son bien humanos. así. sin querer terminar nada, aunque todo termina. disimulando la despedida pero siempre quedándose a ver qué es lo que sigue. es un lindo amague. un no todo concluye al fin. un si no querés no termina. un stand by. una especie de disimulación ortográfica, porque si toda oración tiene que terminar porque todo siempre concluye, yo voy a hacer que no todo termine.
que haya una puerta entrecerrada que de lugar al roce con la ilusión, la esperanza y los sueños. que de lugar a los castillos,  proyectos y proyecciones. que no te cierre la puerta en la cara y te diga se acabó. para andar siempre nostálgica mirando al pasado, sin la puerta del punto cerrada y pudiendo espiar un poco lo que se avesina.
en un tremendo descanso confuso que no sabés si dejarlo ahí olvidado en un punto y empezar con una nueva mayúscula, o ponerle la coma, un ritmo, y a ver que pasa con esta ilusión de oración infinita.
ay!, que me da miedo el punto final y la despedida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario