Vaya a saber uno qué virus se metió en tu cuerpo. Ya no eres la misma de antes. Lamento tanto decirlo. Pero es así. A veces vas, a veces vienes. A veces no sos vos. Pero espera un momento, ¿quién sos vos? Ah… esa siempre fue mi pregunta. Porque yo te puedo conocer mucho. Porque yo puedo saber todas tus expresiones, todos tus pasos, tu baile, tu forma de hablar, tus miradas. Pero no, todavía no entendí bien quién sos vos. Cómo sos vos. Qué te pasó en este último tiempo. La vida te pasó. En tu mirada falta tu brillo. En tu cara la sonrisa. En tu cuerpo las ganas de bailar. En tu pecho el disfrute de respirar. En tu espejo la autoestima. Qué mierda se metió en vos que ya no escucho tu voz. Que ya no hablas como antes. Que ya no miras como antes. Que todo lo bueno lo ves para atrás. Que te olvidas que estás viva. Que mejor morir que vivir muerta.
Por dios, alguien te tiene que despertar.
Que bicho te está carcomiendo por dentro. Qué problemas con la conciencia tenés. Que tipo de odios no te dejan amar. Que lágrimas te están empañando el mar. Qué nudo tenés en la garganta. Porqué te tragas el llanto. Porqué te volviste una piedra. Porqué no confiás en tus almohadas.
Qué pasó contigo, amiga. Te fuiste alejando de tus días amarillos en dónde no importaba cuanta plata teníamos, con qué cara nos miraban las gaviotas, cuánto tiempo faltaba para la noche, cuándo íbamos a comprar la comida, qué íbamos a hacer después. En donde sólo importaba el instante en la arena desierta frente a ese abismo de mar. Se volvió todo algo tan vertiginoso el cambio de tu belleza interior. Y no importa amor, yo te sigo queriendo mucho, pero la verdad es que cada día es más difícil acercarme a vos. Pero acercarme bien, un contacto genuino, franco, y sabiendo que ninguna de las dos nos vendemos simulacros.
Pero la muerte te jugó una mala pasada y decidiste convertirte en piedra para ser inmortal. Decidiste no tener vida, no amar ni odiar, no perder ni ganar. Preferiste mostrarte dura e impenetrable, pensando así que nunca nadie jamás te iba a clavar (con o sin intención) una estaca en el corazón.
Yo sé, amiga mía, que vos sabés muy bien que no es así. Yo sé que vos no te crees ni tu propia disimulación. Yo sé tan bien como vos, que llorás, que amás, que odiás, que gritás en silencio, que sos tan inquebrantable como una pequeña ramita, que nadie te cree este simulacro de toda poderosa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario