Hola ¿Cómo estás? Tanto tiempo ¿no? Por fin flaca, la verdad te necesitaba bastante. Sobretodo porque con vos hago y deshago mis catarsis, y me desahogo (sobre todo en estas épocas tan afixiantes), y bueno, me encuentro en la soledad linda, y en el espejo, y conmigo y me sigo buscando y encontrando. Ay qué bueno. Porque viste, eso de escribir a puertas abiertas no es demasiado inspirador. Y reencontrarme con tu página en blanco de siempre, y con la carpeta en la que puedo guardar todo lo que se me cante, lo publicable y no. Sobre todo lo no publicable (que es lo más lleno de alma,las piedras filisofales, los preciados) Y que bueno que ahora puedo unir letras así por que sí. Y sos tan mía. Tan con tus defectos que te hacen tan mía. Con tu maquillaje corrido, tus raíces crecidas, tu gran herida en medio del cuerpo, tus partecitas rotas, tus aires tan, tan antiquados, tu modo sedentario de vivir.
Qué bueno que volviste. Al fin puedo estar sola y escirbir, con mi música.
(nunca quize tanto a una computadora)
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