martes, 29 de junio de 2010

De pronto me siento perdida. Y me vienen a decir que yo puedo. Mirá vos che, qué curioso. Porque yo me siento más incapaz que nunca. Más desganada, más dormida. Más cansada. Pero no cansada ahora. Es un cansancio extraño. Un cansancio constante. Día o noche. A las 6 am o a las 14 pm. Como sin entusiasmo. Como si me costara más reírme. Y como si lo único que quisiera es tirarme a ver la televisión. Pero supongo que es una época. Que todo cambia y todo pasa. Y todo queda. En la memoria, en el cuerpo, en el alma. Dependiendo del cambio o la situación.
Yo solo quiero que algo cambie. Porque yo sé que no todo llega, pero que eso me va a llegar. Yo sé que no todo queda para siempre. Pero te cuento algo? Él siempre va a quedar. En mi memoria, en todo mi cuerpo y en todo mi alma.
Aunque no esté más en este barrio. Aunque desafíe a la biología o a la medicina.
Por eso te digo que todo cambia. Porque hace un año yo no podía aceptar que quizá él no iba a ser para siempre. Que tal ves ya era hora de su despedida (aunque no la era). Porque hace un año, recuerdo, caminaba y lloraba y escuchaba tu sonrisa inolvidable. E iba al mismo evento. Y me encontraba con otro más que ya no está, pero se fue de diferente modo. El sigue en este barrio, el está en su casa. Él solo desapareció de mi rutina. Pero en fin. Esta bueno ver como todo cambia. Así como para no entrar en desesperaciones. Está bueno ver como, así como el año pasado lloraba, hoy te puedo decir que si algo nunca va a cambiar es que él siempre va a estar en mí. Que si algo nunca va a cambiar es mi buena estrella. Que es él y nadie más.
Que lindo poder ver hoy las cosas con una sonrisa. Que lindo como cambio esto. O que lindo como me hizo acostumbrar el tiempo. Como me acostumbró a la realidad el tiempo.

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