¿Tanto cambiaron las cosas? ¿Qué tanto?¿Cómo es posible que hayan cambiado tanto?
Yo soy de las que piensa que la vida siempre tiene cambios, que son constantes, que todo esta cambiando siempre. Lo que pasa es que uno lo presta más o menos atención. Pero cómo no prestarle atención a semejante ruptura, despedida, caída de telón. Si es que el mundo se estaba esfumando, ¿cómo habría sido posible no notarlo?
La vida te cambia de un segundo a otro, y siempre. La vida en realidad es un constante cambio. Es más, la vida es, en sí, un cambio. Y no te creas que los cambios son siempre malos. Los cambios son buenos. Los cambios dan miedo. Terror. Pero los cambios son necesarios. Y está bueno que el tiempo pase y las cosas cambien, porque si las cosas cambian eso significa que todos seguimos vivitos y coleando para transformar la vida, el amor y la rutina. Si las cosas cambian significa que crecemos.
Pero a veces crecemos porque las cosas cambian y sin embargo no todos seguimos vivitos y coleando.
Yo entiendo que hay cambios necesarios, pero hay algunos que no son precisamente de ese modo. Porque yo te juro, te prometo y te recontra juro que ese, justo ese cambio, NO ERA NECESARIO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario